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La historia de la tecnología solar. Desde la invención fotovoltaica hasta los viajes espaciales y las persianas solares

El físico francés Alexandre Edmond Becquerel descubrió en el año 1839, a la edad de 19 años, en el proceso de un experimento galvánico con las baterías, que la irradiación con la luz produce un voltaje eléctrico más alto. Pero él no descubrió la causa de tal efecto. Alexandre Edmond Becquerel es, a propósito, el padre de Henri Becquerel, el descubridor de la radioactividad del uranio.

En el año 1873 se comprobó la capacidad fotovoltaica del selenio.

En el año 1877, el ingeniero eléctrico inglés Willoughby Smith fue capaz de probar la existencia de la energía fotovoltaica, es decir, el efecto de producción de la energía eléctrica en el semiconductor del selenio en relación con la luz.

En el año 1883, el estadounidense Charles Fritts fabricó el primer módulo solar capaz de funcionar a partir de las células solares de selenio. En aquel tiempo, el efecto había sido muy pequeño todavía, con no más que un por ciento, y muchos científicos dudaban del resultado.

En el año 1904, el físico alemán Philipp Lenard descubrió que la luz, chocándose con algunos metales, liberaba electrones y, por lo tanto, aportó las primeras explicaciones comprensibles acerca del efecto fotovoltaico. Albert Einstein explicó este efecto científicamente en el año 1905 y fue capaz de probarlo.

Hubo un interés enorme en todo el mundo en la producción de la electricidad por la luz y el sol. Pero no antes que en el año 1949 los científicos lograron promover el desarrollo de las células solares basadas en los semiconductores en el proceso de los experimentos con diodos y transistores.

En el año 1954, el físico Gerald Pearson y el químico Calvin Souther Fuller desarrollaron las primeras células solares de silicio junto con el físico Daryl Chapin en el “Laboratorio Bell” (compañía telefónica estadounidense) sobre la base de los descubrimientos accidentales. Tenían aproximadamente dos centímetros cuadrados de tamaño en aquel tiempo y, después de varios experimentos con el uso del silicio, mostraron un efecto del 6 por ciento. Ahora las condiciones básicas aseguraban la posibilidad para la producción industrial de las células solares. Bell reconoció que esta forma de la producción de electricidad era ideal para la red telefónica en las regiones rurales.

La NASA también realizaba los experimentos con la tecnología fotovoltaica y equipó el satélite “Vanguard I” con un panel solar equipado con 108 células solares de silicio. El efecto aumentó al diez por ciento. En aquel tiempo, sin embargo, los costos de producción eran demasiado altos todavía para su utilización en la Tierra. Solamente después de la primera crisis del petróleo en el año 1973 se hizo interesante la generación de la energía en el ambiente doméstico con la utilización del sol en calidad de la fuente de tal energía. Fueron establecidas muchas instituciones nuevas de investigación para realizar el desarrollo de la energía fotovoltaica. Muchos países apoyaron financieramente los proyectos de desarrollo de las células solares más baratas y eficaces. A partir de mediados de los años setenta, fueron producidas más células solares para su uso en la Tierra que para los viajes espaciales. El funcionamiento de tales estaciones espaciales como la ISS no sería posible sin la aplicación de la tecnología solar.

El accidente en la central nuclear de Harrisburg en los Estados Unidos y la segunda crisis del petróleo en el mismo año dieron un nuevo impulso al desarrollo de la energía solar. A mediados de los años ochenta, los primeros propietarios de viviendas instalaron los sistemas fotovoltaicos en los techos de sus casas.

Los experimentos y las investigaciones siguen realizándose todavía. Mientras tanto, se observa el crecimiento de la intensidad de eficiencia a más del 30 por ciento y cada año más energía se genera a partir de los módulos solares más pequeños.

En el año 2015, Erik Yevgeniy y un pequeño equipo comenzaron a realizar su gran idea de fabricar las persianas de la energía solar sostenibles a largo plazo. Las persianas que se montan en las paredes externas siempre girarán automáticamente hacia el sol y no solo generarán la energía eléctrica requerida para su funcionamiento, sino que también proporcionarán la electricidad para el hogar correspondiente.

En el año 2016, los suizos Bertrand Piccard y André Borschberg lograron por primera vez realizar el vuelo alrededor del mundo en un avión solar. Ellos rodearon nuestro planeta azul en un tramo de 40,000 kilómetros, viajando en el avión “Solar Impulse 2”, que fue alimentado exclusivamente por la energía solar obtenida de 17,000 células solares.

En el año 2017, la compañía SolarGaps Inc, fundada por Erik Yevgeniy, desarrolló las persianas solares hasta la condición preparada para presentarlas en el mercado y logró sus primeros éxitos en la venta en los Estados Unidos y Canadá.

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